El viaje de Trajano

El viaje que os proponemos hoy empieza en la antigua Roma pero también pasa por Itálica (cerca de Sevilla) y Tarraco (Tarragona), la frontera noreste del Imperio Romano (actual Rumanía) y las lejanas tierras del Medio y Extremo Oriente. Se trata del viaje vital del emperador Trajano que hacemos de la mano de Santiago Posteguillo a través de la trilogía que el escritor dedica al primer emperador hispano: «Los asesinos del emperador», «Circo Máximo» y «La legión perdida».

Vista trilogía de Trajano

Lejos de ser una lectura pesada, cómo alguien podría imaginar al plantarse frente 3.000 páginas de historia antigua, se trata de una trilogía ágil y en algunos pasajes incluso trepidante que nos traslada al siglo II de nuestra era con algunas incursiones a un pasado todavía más remoto para recuperar la historia de la Legión Perdida, aquella que liderada por Craso desapareció en su intento por conquistar las tierras de Medio Oriente.

La historia de la gente común

Los amplios conocimientos del autor tanto sobre los grandes acontecimientos de la historia como sobre la historia pequeña – las costumbres y hábitos, la historia de la gente común – sumados a la incorporación en el relato de personajes de ficción que conviven con aquellos históricos nos permiten adentrarnos en diferentes aspectos de las primeras décadas de la Roma imperial. Así, con la lectura de la Trilogía de Trajano conocemos desde el funcionamiento del gran anfiteatro Flavio y la vida de los gladiadores hasta el del gran circo y las carreras de cuadrigas y sus aurigas. También nos acercamos a la vida monacal de las vestales y el sistema clerical y judicial de la época e incluso se adentra en el mundo del comercio internacional y las grandes travesías marítimas y descubrimos algunas pinceladas sobre el funcionamiento del imperio Han, en China.

Vista circo máximo

Pero aunque mezcle realidad y ficción e incluso en los hechos históricos el autor apueste abiertamente por teorías que no estan aceptadas por todos los expertos, Santiago Posteguillo se encarga al final de cada uno de los tres libros de discernir qué hay de realidad, qué hay de ficción y cuáles son las diferentes teorías en relación a los pasajes sobre los que hay discusión. Así consigue un relato vivo y lleno de detalles que nos permite adentrarnos en la vida de los personajes sin perder un ápice de perspectiva histórica.

Riqueza lingüística

Un detalle que nos gustó especialmente es la introducción de palabras propias de los diferentes pueblos que aparecen en las tres novelas, desde los dacios (Rumanía) hasta los pobladores de la lejana Xeres (China). Es notable el esfuerzo que hace el autor por incorporar algunas de estas palabras en el relato acompañándolo de un glosario para que en ningún momento el lector se sienta perdido. A nuestro parecer, también añade detalle y valor histórico la incorporación de algunos textos originales de la época a la que nos traslada Posteguillo.

Los asesinos del emperador

Hay que reconocer, además, el esfuerzo del autor para evitar lo que él llama «sindrome del capitán Trueno». El capitán Trueno podía recorrer diferentes lugares y, sin saber cómo, comprenderse con sus habitantes sin necesidad de interpretes ni traductores. Posteguillo, en cambio, en su obstinación para que su relato sea verosímil donde lo que sabemos de la historia no nos permite ser veraces, crea personajes visagra en cuanto a idiomas se refiere: algunos personajes de sus libros dominan más de una lengua y así se convierten en nexo entre los diferentes mundos que convivían en la misma época.

Una trayectoria vital

A lo largo de la obra, el lector percibe también la evolución de su protagonista, Trajano. Así, mientras que en el primer libro – «Los asesinos del emperador» – vemos a un joven de buena família más bien inocentón; en el segundo -«Circo Máximo» – ya se percibe como su experiencia de guerrero y su relación con las esferas de poder de Roma van forjando su carácter y su visión del mundo. En el tercero – «La legión perdida» – vemos a un Trajano maduro, reafirmado por su trayectoria militar y política.

Este relato vital en la pluma de Posteguillo viene salpicado de anécdotas triviales que nunca sucedieron pero que permiten al autor introducir personajes que seviran, por un lado, para abrirnos una ventana a las dimensiones más mundanas de la Roma imperial, y por otro, coser una narración viva que, aunque a veces sea un poco previsible, nos mantiene en una tensión que no nos permite abandonar la lectura.

vista la legión perdida

Un doble viaje

De nuevo, pues, nos encontramos frente a un libro que nos propone un doble viaje: temporal y geográfico. Y lo hace además con un rigor histórico y una vitalidad narrativa que nos atrapa. Después de leer la Trilogía de Trajano el personaje cobra una nueva dimensión en nuestro imaginario y se nos despiertan unas ganas irrefrenables de emprender el viaje que nos permita seguir los pasos del primer emperador hispano, cosa que podremos hacer siguiendo las pistas que Santiago Posteguillo nos da en el epílogo de alguno de los libros.

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2 Comentarios

  1. Qué bueno! A nosotros nos encanta también ir hilando las diferentes culturas y reinos e historia por los sitios a los que vamos! La historia es un poco la salsa rosa de todo lo que ha pasado(lo cual es contradictorio, porque nosotros odiamos la telebasura en general), pero aún así, mola ver cosas como que los símbolos que usaban los Tudor, ahora están por todas las farolas de Londres o que en Versailles se encuentran numerosas flores de lis, las mismas que se ven en Cambridge o en el escudo de los Borbones. Esta chulo ir uniendo los puntos de las diferentes civilizaciones y más aún, cuando algunas como el Imperio Romano estuvieron en tantos sitios tan cercanos a nosotros. En fin, al que le guste el turismo cultural, sabrá apreciar este post vuestro. 🙂

    • Tenéis toda la razón!! (nos ha encantado lo de la salsa rosa!!) La história al final es lo que hace que los lugares sean como son (no sólo físicamente sino también la cultura, la identidad, la gente…) por ello aprender del pasado de los lugares que visitamos es también comprender (o intentarlo) como son ahora.
      Muchas gracias por vuestro comentario.
      Salud i mil viajes! 🙂

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