Urederra, agua hermosa

Viajar en tiempos de pandémia no es tan fácil como nos habíamos pensado. Una vez superado el momento en qué pudimos salir de casa, del municipio, de la comarca… en nuestro viaje por Navarra, principalmente, una aventura de naturaleza y excursiones pensábamos que no encontraríamos grandes impedimentos. A los pocos días de viaje nos dimos cuento que no sería así.

Incluso en los espacios naturales, el virus ha obligado a limitar aforos y controlar accesos. Con esto nos encontramos cuando quisimos visitar el nacedero del Urederra. Habíamos llegado andando desde el cámping de Artaza donde nos alojábamos – una media hora a pie  – y al llegar nos informaron que el número de visitantes estaba limitado y que debíamos hacer una reserva previa. El aforo estaba completo para aquél día y para todos los siguentes. Un desastre para nuestro viaje: estábamos de roadtrip y no teníamos previsto quedarnos más días por la zona.

Aún así nos invitaron a volver por la tarde por que, si algún visitante con reserva no se había presentado, podríamos aprovechar nosotros su reserva. Por suerte, así fue y pudimos disfrutar de este lugar mágico de aguas turquesas.

Urederra significa agua hermosa en vasco y la verdad es que el nombre es ideal para este lugar donde el agua forma unas pozas de color azul turquesa que parecen de cuento. Esto sí, para proteger el entorno natural está prohibido bañarse. El color del agua es consecuencia del fenómeno kárstico que consiste en qué el agua se filtra a través de las grietas de las rocas y va disolivendo parte de los minerales que le acaban dando ese color.

La ruta

La caminata hasta el punto más alejado donde se permite llegar al visitante es de poco más de 3 km. En condiciones normales se tardaría menos de una hora pero la belleza del lugar nos secuetra y tardamos bastante más. Eso sí, la vuelta – por el mismo camino – fue bastante más rápida. Nuestra visita acabó durando algo menos de tres horas y un montón de fotos.

Los alrededors de Urederra

El acceso al Urederra se hace desde el pueblo de Baquedano así que en nuestro primer intento fallido de visitar-lo aprovechamos por lo menos para pasear por el pueblo. Se trata de un rincón con encanto, un pueblo pequeño de menos de 200 habitantes donde pudimos visitar la ermita de la Santa Cruz y la iglesia de San Juan Bautista.

Para pasar las horas de más calor hasta nuestra segunda oportunidad de visitar el nacimineto del Urederra fuimos a la playa fluvial de Zudaire -ojo! también hay que reservar. En esta ocasión en el cámping donde nos alojamos ya nos habían avisado e íbamos con nuestra reserva. Aún así, el lugar no estaba muy concurrido y pudimos disfrutar de una siesta y un baño fluviales.

Navarra en furgo

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