El sur de Navarra

Ya hace dos días que empezamos nuestro roadtrip por Navarra. Es la primera vez que hacemos un viaje tan largo con la furgo y estamos un poco nerviosos y con muchas expectativas. Hasta ahora podría haver sido una salida de fin de semana como las que ya hemos hecho pero hoy es domingo y no regresamos sino que estamos buscando donde quedarnos a dormir para seguir en ruta!

El plan es entrar por el sur y volver por el norte pero antes de llegar a Navarra hemos parado en las saladas de Bujarloz y Sástago. Está en Zaragoza, queda más o menos de camino y es una curiosidad geológica, así que Marc no ha podido resistirse y hemos parado. Se trata de una zona de lagunas saladas que formaban parte del mar que antiguamente cubría la península Ibérica.

Las lagunas, en verano, estan bastante secas y se puede caminar por encima del barro seco del fondo. Eso sí, con cuidado porqué en cualquier momento pillas una parte más húmeda y se te hunde todo el zapato! En la zona también quedan restos de las antiguas construcciones para la explotación salina del lugar. Ahora, todo en ruinas y con apenas algun cartel que recuerda lo que aquello había sido.

Tudela y su catedral

En nuestro viaje por Navarra nuestra primera parada es Tudela. Parecía que tenía que ser un destino imprescindible pero finalmente lo único que realmente nos llama la atención es la catedral. El pueblo quizás había sido bonito y esplendoroso en su momento pero nosotros lo encontramos envejecido. O quizás sea el intenso calor, tórrido, que no da tregua y hace que sobretodo las horas centrales del día sean dificiles de pasar y lo veas todo con más antipatía. Aún así, como decía, en la catedral encontramos un oasis de tranquilidad y cierto aire fresco así que nos entretuvimos en la visita.

En la catedral nos llamaron especialmente la atención los capiteles del claustro, especialmente el de la foto. Me parece gracioso que dos personajes se tapen la nariz de forma tan ostentosa, quizá por el hedor que desprende el cadáver que hay a los pies del grupo.

Además de los detalles de los capiteles del claustro, dentro, en la nave central del templo, nos retan a encontrar tres elementos más o menos escondidos: unas cruces rojas que son el signo de consagración de la iglesia, una llave colgante que indica donde está la capilla de San Juan y unas cadenas que son el símbolo de la victoria de Navas de Tolosa, en 1212. Así que si os gustan los detalles, la catedral de Tudela es vuestro lugar 

Las casas-cueva de Arguedas

Hacia el anochecer, para pasar nuestra primera noche en Navarra, nos dirigimos al pueblo de Arguedas. A priori su único atractivo para parar allí es que tiene una zona de autocaravanas donde podemos pasar la noche para, al día siguiente, vistar el desierto de las Bardenas Reales. Nuestra sorpresa al llegar es que justo frente al aparcamiento se ven un montón de agujeros en el lomo de las colinas que hay delane. Parecen puertas y ventanas de casas construidas dentro de la roca. Se ve que ahora está deshabitado pero hay un camino que perimte acceder a algunas de estas puertas y decidimos ir a explorar.

Cuando llegamos arriba nos sorprendemos todavía más al darnos cuenta que efectivamente eran casascueva: todavía quedan las antiguas cocinas y en algun punto incluso algunos restos de las baldosas que cubrían las paredes. Cada casa-cueva tiene varias habitaciones connectadas entre si. Se nota que el espacio está bastante rehabiltiado para que se pueda visitar pero es interesante poder ver como eran aquellas casa donde la vida, seguro, debía ser bastante precaria.

Al bajar encontramos un cartel informativo donde explica que estas casas-cueva fueron construidas a finales del siglo XIX. Allí vivía la gente más pobre del pueblo, agricultores y ramaderos en su mayoría. De hecho, cuando las hemos visitado hemos visto algunas cuevas de techo bajo y menos arregladas que hemos pensado que seguramente serían corrales.

Las casas se construyeron resiguiendo la pared de la montaña para aprovechar al máximo la luz natural. En este lugar llegó a haber hasta 50 viviendas, muy pocas con electricidad y ninguna con agua corriente. Parece que la única ventaja de vivir en las casas-cueva es la temperatura: durante todo el año se mantiene entre 18 y 22 grados.

En los años 60 estas casas-cueva se abandonaron porqué en el pueblo de Arguedes se construyó vivienda social y sus habitantes pudieron mudarse allí, en unas condiciones mucho más dignas y confortables.

Navarra en furgo

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