Las Bardenas Reales y Olite

Vistar el parque natural del desierto de las Bardenas Reales nos emocionó y las formas caprichosas del terreno nos cautivaron. Aún así, no fue tan sorprendente como descubrir las casas-cueva de Arguedas porqué ya habíamos visto muchas fotos de este desierto en Instagram. 

En un primer momento nuestra idea era hacer una ruta a pie pero realmente la extensión del parque natural es grande y la mayoría de los caminos son pistas forestales, con poca o ninguna sombra. Por ello la mayoría de la gente hace el recorrido en coche – como hicimos nosotros – aunque también se ven muchas bicicletas y de hecho hay caminos por los que no está permtido adentrarse en coche. Antes de empezar la ruta decidimos pasar por el centro de visitantes, donde nos explicaron qué rutas hay y cuál es la mejor forma de conocer el lugar. 

El paisaje nos llamó muchísimo la atención e hicimos paradas constantemente para observarlo, hacer pequeños paseos y sacar fotos. Realmente parece un lugar de película y no deja de sorprendernos tenerlo delante de nuestros ojos. Aún así, estoy segura que el mejor momento para verlo debe de ser el amanecer o el anochecer.

Nosotros llegamos sobre las 9 de la mañana pero como queríamos seguir nuestro roadtrip no nos quedamos hasta la puesta del sol. Eso sí, hicimos bien en madrugar un poco porqué a las 11 de la mañana -era julio – el calor empiezaba a ser insoportable. Por ello, decidimos tomar una cervecita de trigo de las Bardenas Reales antes de irnos en una foodtruck instalada justo en la entrada del parque. Allí también sirven algunos pinchos y tapas que merece la pena probar. 

Olite y su castillo

Desde las Bardenas Reales llegamos a Olite a la hora de comer. Teníamos hambre y después de inspeccionar varios restaurantes del centro del pueblo decidimos quedarnos en la Casa del Preboste. Resultó ser muy buena elección para degustar las carnes de la zona y comida local!

El pueblo nos gustó pero tuvimos un poco la sensación de estar en un decorado de cartón piedra. Lo más llamativo es el castillo que ha sido reconstruido al estilo de la ciudad francesa de Carcassone, aunque salvando las distancias. Aún que es una castillo mucho más modesto, disfrutamos de la visita al castillo, que la verdad es muy completa.

El calor seguía siendo insoportable a pesar que la tarde ya iba avanzando y por ello decidimos abandonar el sur de Navarra y empezar a dirigirnos hacia el norte. Nuestra próxima noche la pasarímos en un cámping en Artaza, con la intención de visitar, a la mañana siguiente, el nacedero del Urederra, pero con la nueva situación marcada por la pandémia no será tan fácil. Os lo contamos en el próximo post.

Navarra en furgo

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