Montsanto, un pueblo construido entre rocas

Monsanto, Portugal
Monsanto, Portugal

Cerca de la frontera este de Portugal, Monsanto es un pequeño pueblo de origen medieval que se levanta entre grandes bloques de granito en la falda de la Sierra de la Gardunha. Algunas de sus casas aprovechan los rincones que dejan estas rocas para ahorrarse algunas paredes. Esto le da un aire particular al pueblo y merece la pena callejear y distraerse observando las casitas y algunos rincones pintorescos. Dicen que Monsanto es el pueblo más portugués de Portugal pero lo cierto es que hay trazas de asentamientos humanos desde el paleolítico. Posteriormente, y antes de los portugueses, por Monsanto también pasaron romanos, visigodos y árabes.

Nuestra visita

Además de pasearse por las callejuelas de Monsanto el principal atractivo de este pueblito portugués es subir hasta el castillo, no sólo por el castillo en si, sino por los miradores y las postales que Monsanto nos regala de camino. Al castillo se puede acceder por dos caminos. Uno que pasa por dentro del pueblo y el otro que lo bordea, pasando por un camino entre grandes bloques de granito y con vistas a la llanura que hay alrededor de la sierra donde se asienta el pueblo. Los dos estan perfectamente indicados, así que nosotros optamos por subir por uno y bajar por el otro.

Monsanto, Portugal
Monsanto, Portugal

El castillo

El castillo de Monsanto se contruyó encima de una antigua fortificación árabe cuando toda esta zona de la península ibérica fue reconquistada en el siglo XII. En un primer momento fue entregado a la Orden de los Templarios, aunque más adelante cambiaría de manos. A lo largo de los siglos se ha ido reformando para adaptarse a los cambios de la tecnologia militar. Luego, aunque poco a poco, fue entrando en desuso.

Castillo de Monsanto, Portugal
Castillo de Monsanto, Portugal

En 1815 sufrió importantes daños cuando el povlorín explotó después de la caida de un rayo. Unos años más tarde, también hubo un desprendimiento de una gran roca granítica que lo malmetió notablemente. A mediados del siglo XX fue declarado Monumento Nacional y se hizo una restauración que con los años también ha sido muy cuestionada.

Castillo de Monsanto, Portugal
Castillo de Monsanto, Portugal

Actualmente uno puede acceder libremente al castillo y visitar los diferentes elementos que quedan en pie: las murallas, una capilla, los restos de unas antiguas tumbas… En los diferentes puntos hay paneles explicativos en portugués y en inglés que aportan información adicional. Aunque lo que queda en pie no es significativo, es una visita que sin duda merece la pena para intentar hacerse una idea de como habría sido ese castillo en sus buenas épocas y para disfrutar las vistas de 360º que ofrece la posición elevada del castillo.

El gallo de plata

Un detalle que nos llamó la atención de Monsanto fue la veleta con un gallo de plata que corona la Torre de Lucano, del siglo XIV. Este gallo representa el carácter auténtico de este pueblo, considerado el más portugués de Portugal desde 1938.

El gallo de plata, Monsanto, Portugal
El gallo de plata, Monsanto, Portugal

Mejor a pie

Para visitar Monsanto es recomendable dejar el coche en alguno de los aparcamientos que se encuentran justo antes de llegar a las puertas que dan acceso a la zona antigua. En el interior del pueblo había algun coche pero la mayoría de calles son muy estrechas para circular y tampoco hay mucho espacio para aparcar. Así que, mejor a pie.

Comer en Monsanto

Aunque el pueblo puede visitarse en una mañana o una tarde, Monsanto es un buen lugar donde pararse a comer y -porqué no- aprovechar para alargar un poquito más nuestra visita a este rincón de tranquilidad entre las rocas. Hay varios bares y restaurantes y nosotros optamos por la Taverna Lusitana. Sin duda, fue una buena elección: además de buena comida pudimos disfrutar de una fantástica terraza con buenas vistas.

Taverna Lusitana, en Monsanto, Portugal
Taverna Lusitana, en Monsanto, Portugal

Hidromiel

En la Taverna Lusitana ofrecen una buena variedad de cocina tradicional portuguesa y hacen un guiño al pasado de la zona ofreciendo también hidromiel. Se trata de una bebida alcohólica hecha a partir de la fermentación de una mezcla de miel y agua. Se cree que fue la primera bebida alcohólica que tomaron los humanos y fue muy popular entre diferentes pueblos de la antigüedad, como los griegos, los romanos y los celtas. Más allá de la historia, si no lo has probado, esta es una buena oportunidad para hacerlo.

¿Qué comer?

Arroz de pato y pica-pau (estofado de cerdo)
Arroz de pato y pica-pau (estofado de cerdo)

Si optas por una comida sencilla en la Taverna Lusitana tienen una carta variada de bocadillos y tostadas pero nuestra recomendación es que pruebes algunos platos de la carta. Nosotros optamos por el bacalao, el arroz de pato y el pica-pau, un estofado con carne de cerdo. Como aperitivo, también probamos un plato variado con aceitunas, quesos y embutidos de la zona que no nos decepcionó. En total, no pagamos más de 20 euros por persona.

Terraza de la Tverna Lusitana
Terraza de la Tverna Lusitana

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