Con Kapuscinski en la maleta

“Sólo anhelaba una cosa: cruzar la frontera, no importaba cuál ni dónde, porque no me importaba el fin, la meta, el destino, sino el mero acto, casi místico y trascendental, de cruzar la frontera.”


Ryszard Kapuscinski (2004) Viajes con Heródoto. Barcelona: Ed. Anagrama

En ‘Viajes con Heródoto’, Ryszard Kapuscinski nos guía por dos viajes que discurren en paralelo en dos momentos distantes en espacio y tiempo. Por un lado, el viaje del protagonista del título: Heródoto de Halicarnaso, un griego que vivió en el siglo V aC y que se dedicó a viajar por todo su mundo conocido y a escribir sus historias. Por otro lado, el viaje del propio autor. Así lo describe él mismo:

“Viajé simultáneamente en el tiempo (a la Grecia antigua, a Persia, a la tierra de los escitas) y en el espacio (mi labor cotidiana en África, en Asia, en América Latina). El pasado se incorporaba al presente, confluyendo los dos tiempos en el ininterrumpido flujo de la historia.”


Ryszard Kapuscinski (2004) Viajes con Heródoto. Barcelona: Ed. Anagrama

Y aún añadiría que en el libro ‘Viajes con Heródoto’ hay un tercer viaje: el viaje profesional del autor en el mundo del reporterismo. A medida que avanza el relato acompañamos a Kapuscinski en su trayectoria profesional: desde sus primeros viajes a la India y China, donde se marcha sin saber casi nada ni de la profesión ni de los lugares que visitará, hasta sus vivencias en África, ya como reportero experimentado y con un conocimiento más profundo del terreno, donde se vuelve más observador y deja guiarse por su intuición.

Nuestra inspiración

Los viajes de Kapuscinski y las historias de Heródoto inspiran nuestros viajes y nuestra motivación para contarlos. Es por esto que el título de nuestro blog parafrasea el de esta obra, dando protagonismo al autor del siglo XX que es para nosotros un maestro y un ejemplo a seguir, como viajeros y como reporteros de nuestro mundo.

Una mirada honesta

Asumimos que no podemos contar el mundo entero pero aspiramos a contar tanto como podamos y queremos hacerlo siguiendo el modelo de Heródoto y de Kapuscinski: desde la modestia, la honestidad y la humanidad; recorriendo, preguntando e intentado comprender lo que vemos a nuestro alrededor.

Desde las anécdotas de sus primeros viajes hasta su descubierta
de África, ya mucho más consciente y preparado, los relatos de Kapuscinski invitan a emprender un viaje tranquilo y sin prisas. Cuando uno viaja sin el ansia de visitar el mayor número de lugares en el tiempo más breve posible puede permitirse el lujo de pararse a contemplar lo que le rodea y, sobretodo, de pararse a preguntar.

Preguntar, preguntar y preguntar

Descubrimos los lugares que visitamos a través de la conversación con el otro; preguntar, preguntar y preguntar siempre. Igual que supone Kapuscinski que hacía Heródoto para poder contar relatos que él no pudo presenciar, pues eran historias que habían sucedido unas cuantas décadas o incluso siglos antes de su nacimiento. Tener la mente y el corazón abiertos, y fiarse de las personas, incluso cuando te han engañado, són los consejos de Kapuscinki que intentamos poner en práctica. Eso si, nunca nos hemos encontrado – ¡y esperamos no hacerlo!- en situciones como la que nos cuenta que vivió él en Egipto, cuando un hombre le guió hasta el punto más alto de un minarete, donde le robó todo lo que llevaba. A pesar de esta experiencia, Kapuscinski se reafirma en que debemos fiarnos de las personas.

Cruzar juntos la frontera

En nuestros viajes, nos dejamos inspirar por estos dos grandes reporteros, desde una perspectiva holística y pausada; sin perder de vista nuestra condición subjetiva y compensándola con curiosidad hacia todo lo que nos rodea y sobretodo con honestidad hacia el lector. Queremos que sea siempre Kapuscinski quién nos acompañe en nuestros viajes igual que a él lo acompañaba Heródoto: físicamente en nuestra maleta siempre que sea posible; y en nuestra forma de ver el mundo y de contarlo en todo momento, cuando miremos y cuando contemos al otro. 

Queremos sentir el misticismo de cruzar todas las fronteras, no sólo aquellas geográficas o aquellas que imponen los estados, sino también las mentales y culturales, que nos impone la propia percepción de nosotros mismos y los nuestros cuando miramos al otro. Os invitamos a cruzar fronteras con nosotros acompañados de Kapuscinski.

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