Betancuria, la antigua capital de Fuerteventura

Betancuria fue nuestro siguiente destino en la isla de Fuerteventura en el segundo día de viaje. Nos movemos siempre guiados por Pedro y Maica. Es un lujo recorrer la isla con alguien que la conoce bien aunque a veces corres el riesgo de dejarte llevar sin saber muy bien donde estás. Nosotros (sobretodo yo que nunca había estado en Fuerteventura) intenté ir mirando el mapa para situarme y ver donde estábamos en cada momento. Aunque la poca cobertura que hay en algunas zonas de la isla no siempre ayudaba.

Betancuria cartel villa historica

En este segundo día de viaje nos dirigimos al oeste de la isla de Fuerteventura con parada en la zona central: a la antigua capital, Betancuria. Antes, quisimos pasar por el mirador de Morro Veloso, que estaba incomprensiblemente cerrado pues según los horarios que habíamos visto en varios sitios debería haber estado abierto. En ese mirador hay un centro de interpretación que se ve que es muy interesante pero no pudimos visitarlo. Aún así, pudimos parar muy cerca en el mirador Corrales de Guize.

Al lado de este mirador estan las estatuas de Guise y Ayose, los «reyes» de los dos pueblos que había en la isla antes de la colonización europea. Como ya contamos cuando hablamos de la historia de Fuerteventura, antiguamente la isla estaba dividida en dos grandes zonas o cantones: la norte – llamada Maxorata y gobernada por Guise -y la sur, que comprendía la península de Jandía y estaba dominada por Ayose.

Estatuas de Guise y Ayose

De hecho, la palabra que se usa actualmente para referirse a los habitantes de Fuerteventura, maxorero -pronunciando la x como j, igual que México – hay quien dice que viene de Maxorata. Aunque cabe decir que también hemos leído de que «maxorero» viene de «maxo», un calzado de piel de cabra que usaban los habitantes de la isla.

Pero volviendo a nuestro viaje, en el mirador de Guise y Ayose, además de las estatuas nos llamaron la atención las ardillas que hay correteando por la zona y los carteles que advierten a los visitantes que no les den de comer.

Betancuria

Desde el mirador seguimos nuestro camino en coche y nos adentramos en el parque rural de Betancuria. Pocos quilómetros más adelante entramos en el pueblo que lleva el mismo nombre, en referencia al conquistador Juan de Bethencourt .

Betancuria es como un pequeño oasis en medio del desierto.

El pueblo de Batancuria es como un oasis enmedio del desierto. Después de recorrer un paisaje árido etnramos en esta zona habitada donde se ven algunos huertos y palmeras. A diferencia de Puerto del Rosario, Betancuria conserva todo su encanto en la arquitectura de casas bajas y encaladas y suelos empedrados.

En Betancuria aprovechamos para probar las clásicas papas arrugas en la Casa Santa Maria. Además de estar riquísimas pudimos disfrutar de un agradable rato en el patio de esta cafeteria que está a pocos metros de la iglesia de Santa María Betancuria.

Ajuy

Seguimos hacia el oeste de la isla hasta llegar de nuevo a la costa, al pueblo de Ajuy. Paramos a comer en el restaurante Puerto de la Peña, un menú sin mucha variedad pero correcto y bien de precio.

playa de Ajuy

Después de comer pasamos un buen rato en la playa de Ajuy. Es una playa de arena negra en una zona con mucho viento y de aguas frías. Aún así, nos bañamos un buen rato. Cuando nos cansamos de agua vamos a explorar una pequeña cueva que hay en el extremo de la playa.

pequeña cueva en el extremo de la playa de Ajuy

Cuando afloja la intensidad del sol vamos a visitar las Cuevas de Ajuy. ¡Esto sí son unas cuevas, y no el hueco en la roca que habíamos encontrado en la playa! Se llega por un camino bastante bien arreglado que sale de la misma playa de Ajuy sin necesidad de volver a coger el coche.

Para llegar hay que subir y bajar algunos tramos de escaleras que nos ofrecen un buen balcón sobre el mar y en algunos momentos con vistas hacia los acantilados que dibuja este lado de la costa maxorera. Las cuevas de Ajuy son bastante profundas y podemos adentrarnos un buen tramo. Marc alucina con las formaciones rocosas del interior que permiten observar los estratos mezclados con rocas volcánicas.

Por la noche regresamos a Puerto del Rosario, que es nuestra base de operaciones en Fuerteventura. Esta noche tocan especialidades canarias en la cafeteria Son Son. Si hubiéramos ido solos no sé si nos habríamos animado a entrar en este local modesto. Cabe decir, esto si, que la cantidad de gente que esperaba en la puerta para conseguir sitio hacía pensar que comeríamos bien y no decepcionó. Probamos un bocadillo de pollo con gambas, nunca se nos habría ocurrido esta combinación para un bocata.

Con el estómago lleno nos vamos a casa. Al día siguiente tocará seguir explorando Fuerteventura, seguiremos hacia el sur: la península de Jandía.

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