Mil soles espléndidos se esconden en Afganistán

portada Mil soles esplendidos, de Khaled Hosseini, ambientada en Afganistan

Las páginas de Mil soles espléndidos de Khaled Hosseini son un billete de ida al Afganistán de entre los años 1970 y el 2003. En nuestra mente los paisajes y los lugares, pero también los personajes y sus emociones, cobran vida gracias a las acuradas descirpciones.

Así, por ejemplo, con las palabras de Hosseini el lector puede visitar los budas gigantes de Bambiyan, destruidos por el régimen talibán en 2001, igual que se meten en la piel de las dos protagonistas, en sus ilusiones y frustraciones. Aún así, la obra no pierde el ritmo en ningún momento y a lo largo de sus más de 350 páginas el lector se queda atrapado a la historia y a sus personajes.

El machismo y la guerra centran buena parte de la obra aunque su autor se encarga de dejar claro que no solo esto define Afganistán. La maldad y la misogínia, camuflada en la cultura y la religión, de uno de los personajes principales contrasta con la bondad del padre de una de las protagonistas y al final es la suma de todo que define la sociedad afgana. 

Es un texto duro y difícil de digerir, sin lugar a duda, por qué el autor consigue que vivamos en nuestra propia piel como es ese machismo afianzado por los talibanes, que deriva en violencia y abusos hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida: desde el uso impuesto del burka hasta la humillación y la negación de cualquier tipo de libertad pasando por las palizas y las violaciones.   

Este viaje literario también incluye el sufrimiento derivado de una guerra, alimentada por las inteferencias de potencias extranjeras, desde todos sus puntos de vista: el miedo, el dolor físico y el del alma, provocado tanto por la pérdida violenta de seres queridos como por la constatción de estar en una jaula sin barrotes pero de la que no se puede huir. Todas estas sensaciones y sentimientos parece que se vivan en primera persona a través de las palabras de Hosseini

Pero por suerte la vida también tiene momentos de alegría. La amistad, que puede llegar a salvar vidas, acaba siendo otra de las protagonistas. Y el autor nos traslada a estas escenas a través de un te compartido en la noche o un plato de arroz cuando no hay nada más que comer. Y es que por encima de todo, Hosseini nos recuerda que en Afganistán no han dejado de brillar las lunas en sus tejados ni los mil soles espléndidos escondidos detrás de sus muros de los que habla el poema y que dan nombre a la novela.  

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